Cómo me hubiera gusta que vinieras y me raptaras,
que me llevaras a la luna o al café de enfrente,
a cualquier parte,
siempre y cuando fuera entre tus brazos.
¡Qué difícil es pensar una ilusión que se hace incierta conforme va tomando forma!
A veces avanza y se clarifica,
pero otras, se queda en eso,
en una abstracción lejana, inmutable y hasta dolorosa.
¿Hasta cuándo podré dejar que no me atormente una ilusión y probar su sabor a realidad?
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