
El día de ayer, aproximadamente a las 6:40 hrs. de la Ciudad de México murió, lamentablemente, Juan Camilo Mouriño, Secretario de Gobernación de México, víctima de un accidente fatal en el avión en el que era conducido al Distrito Federal. Junto con él, también fallecieron José Luis Santiago Vasconcelos y otros distinguidos miembros del equipo cercano a Mouriño, así como la tripulación.
Este terrible suceso sacudió no sólo a las altas esferas del gobierno mexicano, principalmente al presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, sino también a muchos mexicanos, comunes y corrientes, como tú y como yo que nos sentimos asustados ante tanta desgracia.
En lo personal, me siento sumamente agraviada, no sólo por la muerte de Juan Camilo, sino también por la ola de violencia que se ha desatado. Secuestros, robos, delitos que se quedan impunes...¿quién sigue ahora? El narcotráfico se ha apoderado ya de nuestro país y nadie puede hacer nada...
No quiero caer en conjeturas pero, para ser honesta, lo primero que pensé cuando me enteré de la noticia fue que había sido el "narco". Tanto Juan Camilo como Vasconcelos eran luchadores incansables contra este cáncer, así que no sería tampoco tan descabellado pensar en esta hipótesis.
Independientemente de las causas quiero, ante todo, rendir un pequeño homenaje a estos hombres y mujeres que tuvieron la desgracia de perecer. Mis más sinceras condolencias a sus familias y amigos, en especial a la de Juan Camilo. Un hombre que ha sido atacado por todos los frentes, en especial por aquellos que, aferrándose a sueños "guajiros", siguen despotricando, como si estuvieran libres de culpas...ustedes sabrán a quién me refiero...Pero, ante todo, un mexicano que quería un país mejor.
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